Historia de la Moda

 

La moda es una disciplina que existe desde tiempos inmemoriales. Es una de esas cosas que parece haber estado siempre presente en las sociedades civilizadas porque, para nosotros, ¿cómo sería posible haber vivido en sociedad sin vestirnos? Y la verdad es que la moda se remonta a la época de la civilización egipcia, donde se utilizaban telas y joyas para adornar los cuerpos de los faraones, y se creaban prendas útiles para proteger la piel de los campesinos que trabajaban de sol a sol.

Explicaros toda la historia de la moda ocuparía muchísimas páginas, así que, para que tengáis unas nociones básicas, la mejor manera es hacer un breve repaso de los personajes y los estilos que han marcado cada era. En definitiva, una historia con nombres propios.

 

Siglo XVIII: María Antonieta, el reinado de la moda
Aunque la moda había existido desde varios siglos antes, el punto de partida para la moda, tal y como la concebimos hoy, viene de la mano de la gran María Antonieta y su corte. Durante el reinado de su esposo Luis XVI, la moda francesa conoció uno de los mayores éxitos de todos los tiempos. Fue justo en este punto cuando la moda dejó de ser un elemento funcional —ya que hasta entonces había servido para demostrar la clase social a la que uno pertenecía—, para convertirse en un asunto de palacio. La indumentaria de la época era muy vistosa, pero poco práctica: los vestidos podían llegar a pesar kilos, los tocados podían tener hasta un metro de altura y los corsés oprimían de tal manera las cinturas, que durante los meses de verano las damas solían desmayarse. Los hombres, por su parte, lucían medias, vestían zapatos de tacón y todos llevaban pelucas con bucles, lo cual les daba un aspecto bastante extravagante. Era la época del lujo, del exceso, del despilfarro y, en la corte, todos imitaban lo que María Antonieta lucía: podríamos decir de ella que era una creadora de tendencias. Sin embargo, el esplendor de su reinado y de su vestimenta duró poco.

Primera mitad del siglo XIX: Georges Brummell, el primer Dandi
Hasta este momento, los hombres habían ocupado un lugar muy secundario en el juego de la moda. Las mujeres, que disponían de mucho tiempo libre al ocupar un segundo plano en la vida laboral, dedicaban su tiempo a mimarse y a gastar el dinero de los hombres en vestidos y tocados (cosa que, para ellos, resultaba perfecta pues así dejaban claro su estatus social).
Aunque en muchas ocasiones se ha dicho que Brummell era un joven aristocrático, un sibarita apasionado por el arte, la realidad es bien distinta. Brummell era un joven bastante humilde que aprovechaba las circunstancias para sacar beneficio propio. ¿Cómo? Pues con su imagen siempre impoluta, siempre perfecta. Era todo un caballero que cuidaba hasta el más mínimo detalle de su apariencia, y conseguía así introducirse en los círculos sociales más exclusivos.

Segunda mitad del siglo XIX: Charles Frederic Worth y la alta costura
A partir de 1857, el mundo de la moda cambia radicalmente y empieza a desarrollarse tal y como lo conocemos hoy en día. Hasta este momento los modistos se desplazaban a las casas de sus clientas para confeccionarles las prendas de ropa a medida, pero Worth decide cambiar las tornas y hacer que las clientas se desplacen a su maison para observar las colecciones que crea anualmente. Es el primero en organizar desfiles en su casa de moda, el primero en coser una etiqueta con su nombre en una prenda de ropa y el primero en entender la moda como un elemento social importantísimo.

Siglo XX: La nueva era de la moda
Desde principios de siglo hasta los años 50
En 1906 se produjo un cambio importante en el mundo de la moda. La mujer no era más que un objeto y tenía que soportar las penurias e incomodidades de unas prendas poco prácticas. Se inicia en esta época un movimiento de liberación del cuerpo de la mujer capitaneado por Paul Poiret, diseñador de la época, que estaba a favor de abandonar el uso del corsé. Pero esto no llega a cuajar pues la sociedad se ve sacudida por el estallido de la primera Guerra Mundial. Las mujeres deben integrarse en el mundo laboral mientras los hombres están en el frente, así que ellas adoptan las prendas masculinas por su confort. Se enfundan en vestidos rectos que disimulan totalmente los rasgos femeninos, para conseguir, en cierto modo, ocupar el puesto de los hombres en la sociedad.
Durante la época de posguerra se sigue manteniendo esta indumentaria aunque, hacia 1925, se empiezan a acortar las faldas y a llevar siluetas mucho más femeninas. A partir de los años 30 y hasta el inicio de la segunda Guerra Mundial, las mujeres lucirán todo su esplendor. Las divas de Hollywood son las nuevas musas. El corsé cae en desuso y la mujer deja al descubierto sus curvas naturales gracias a la maestría de Madeleine Vionnet que, con su corte al bies, crea vestidos vaporosos que envuelven el cuerpo de la mujer sin oprimirlo. Otra de las grandes figuras de la época es Gabrielle “Coco” Chanel que, con su particular manera de ver el mundo, revolucionaría la indumentaria femenina defendiendo, ante todo, la comodidad y la elegancia como iconos de estilo.
Cuando parecía que la sociedad retomaba su cauce, estalla la segunda Guerra Mundial. Serán años en los que la moda volverá a ser totalmente funcional y dejará el lado estético totalmente apartado.

Años 50: la lucha de titanes
Tras la guerra sigue un periodo de sobriedad, pues los ánimos y la industria deben recuperarse poco a poco. Sin embargo, en esta ocasión, la recuperación es mucho más rápida gracias al archiconocido Christian Dior. En 1947 organiza un desfile en su maison y presenta la silueta New Look. Esta silueta presenta a una mujer ultrafemenina, con trajes y vestidos que marcan el pecho, se ciñen a la cintura y caen en forma de embudo hasta media pierna: 100% sensualidad y elegancia. Nace la mujer Dior, que le pone al mal tiempo buena cara. Pero, dada la situación tan inestable en la que se encontraba el mundo, muchos critican esta nueva estética. Una de las mayores detractoras de Dior es Coco Chanel. Antes de la Guerra se había retirado, pero ante el éxito de Dior, la dama francesa resurge de sus cenizas. Se establece una lucha, siempre respetuosa, entre los diseños Dior y los diseños Chanel. Coco no se opone a Dior por temas políticos, ella simplemente cree que la mujer ha estado demasiado tiempo sometida a los rigores de la moda como para seguir estándolo. Según ella, Dior encorseta a las mujeres y, por ello, cree necesario establecer un nuevo código en el armario femenino: puedes ser femenina y elegante sin necesidad de realizar equilibrios sobre unos tacones de aguja. Chanel será un icono de la moda clásica, elegante y cómoda. Dior será el máximo exponente de una moda sensual, elegante y más difícil de llevar.

De los años 60 a los años 90: La rebeldía del estilo
A partir de los años 60, se produce un gran cambio generacional provocado por los cambios sociopolíticos que van sucediendo en todo el mundo. La moda, el mejor escaparate de la situación social, se convierte en una verdadera herramienta de protesta y rebeldía. Los jóvenes se adueñan del mundo, y este sólo gira en torno a ellos. La moda deja de ser igual para todos: hay una moda para adultos y una para jóvenes.

Años 60 y 70: “Yo soy rebelde”
Todo es rebeldía, las faldas se acortan hasta convertirse en minifaldas y el gran Yves Saint Laurent introduce el pantalón dentro del armario femenino. Nace el prêt-à-porter (“listo para llevar”) como contrapunto a la alta costura, que no ha evolucionado con la sociedad, pero que se mantendrá como símbolo del lujo. Una vez más, Yves Saint Laurent es el artífice de esta renovación de la moda femenina, acompañado, esta vez, por el káiser Karl Lagerfeld. La inspiración es variada. Si en los años 60 las mujeres presentan una estética más aniñada con la modelo Twiggy como estandarte, los años 70 son años de exuberancia y sensualidad con Brigitte Bardot y Ursula Andrews como iconos de belleza.

Años 80 y 90: Empieza el culto al cuerpo
Durante estas dos décadas la moda volverá a sufrir una ligera variación. Dejará de ser una herramienta política y se convertirá en un elemento estético. En los años 80 hombres y mujeres cuidarán su cuerpo y su apariencia. Es la era de los yuppies, de las hombreras y de las “armas de mujer”: es la época en la que las mujeres mandan y ordenan subidas a unos tacones de aguja. Todos quieren un cuerpo 10 para enfundarse en unos vaqueros Calvin Klein y lucir tan estupendos como Brooke Shields en la publicidad. Es la era de las top models: Claudia, Naomi, Cindy, Christie y Amber son las musas de Versace, un icono de la moda entendida como belleza.

De los años 90 al año 2000: Lo feo también es bonito
A finales de los 80 empieza a surgir un movimiento denominado “feísmo”, instaurado por diseñadores llegados de Japón y de la escuela de Amberes. Estos diseñadores defendían la moda como un medio de expresión y creían que las exigencias de belleza impuestas por la sociedad, sólo empobrecían la creación artística que podía llevarse a cabo a través de la moda. Rei Kawakubo, con la marca Comme des garçons, y Yohji Yamamoto, son los representantes de esta corriente alternativa en la que el negro, las prendas desestructuradas y las formas exageradas son señas de identidad.

El siglo XXI: La época de los Dioses y el lujo
Karl Lagerfeld (Chanel), Marc Jacobs (Louis Vuitton), John Galliano (Dior), Nicolas Ghesquière (Balenciaga), Stefano Pilatti (Yves Saint Laurent) y Alber Elbaz (Lanvin) son sólo algunos de los genios que ocupan el puesto de directores creativos de firmas de gran renombre. Nuestra era es la era del lujo, pero de un lujo dirigido por un grupo de jóvenes talentos (a excepción de algunas figuras como Lagerfeld, Gaultier  o McQueen), que conocen las tendencias mejor que nadie, tienen un círculo social repleto de celebrities y saben qué es lo que mueve nuestro mundo: exclusividad y precios desorbitados.

En el tintero nos hemos dejado personajes muy importantes y firmas que han marcado un antes y un después en el mundo de la moda, pero, a grandes rasgos, podéis encontrar en este resumen los principales hechos que han ido dando vida, forma e historia a la moda.

 

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Comentarios

  1. Elizabeth dice:

    Corto, conciso. Muy bueno.
    Gracias.

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